La nueva realidad de los locales comerciales en comunidades de propietarios

Publicado el 16 de noviembre de 2025, 22:36
Vista de unos locales comerciales en los bajos de un edificio residencial

 

Uno de los temas que más debate está generando en la administración de fincas es la contribución de los locales comerciales a los gastos comunes del edificio. Aunque la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) ya contemplaba esta obligación, recientes pronunciamientos judiciales y revisiones normativas han vuelto a poner el foco en la responsabilidad de estos propietarios y en cómo las comunidades deben adaptarse para garantizar una gestión equitativa y transparente.

¿Qué establece la normativa actual?

Según el artículo 9.1.e) de la Ley de Propiedad Horizontal, todos los propietarios —incluidos los titulares de locales comerciales, oficinas o garajes— están obligados a contribuir a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble, los servicios y las instalaciones comunes, de acuerdo con su cuota de participación.

Esto incluye, por tanto, gastos de mantenimiento, limpieza, alumbrado, conservación de zonas comunes, seguros y administración. Sin embargo, en la práctica, durante años ha existido cierta confusión sobre qué gastos deben pagar los locales situados en las plantas bajas o con acceso independiente, especialmente cuando no utilizan servicios como el ascensor o zonas ajardinadas.

Las recientes aclaraciones judiciales

El Tribunal Supremo ha vuelto a pronunciarse sobre esta cuestión en 2025, confirmando que los locales comerciales también deben contribuir a los gastos comunes, salvo que los estatutos de la comunidad establezcan expresamente lo contrario. Es decir, si el título constitutivo o los estatutos no eximen de forma clara a los locales, estos deben participar en todos los gastos generales en proporción a su cuota.

Este criterio ha obligado a muchas comunidades y administradores de fincas a revisar su documentación, ya que en numerosos casos los estatutos no reflejan adecuadamente la realidad actual del edificio o no contemplan las modificaciones estructurales que se han producido con el paso del tiempo.

Implicaciones para las comunidades y administradores

Para los administradores de fincas, esta situación implica un trabajo añadido de revisión, adaptación y comunicación. Las comunidades deben asegurarse de que los coeficientes de participación y los estatutos se ajusten a la normativa, y de que todos los propietarios —viviendas y locales— comprendan sus derechos y obligaciones.

La correcta gestión contable y documental es fundamental: registrar los gastos de forma clara, reflejar las cuotas con precisión y emitir informes periódicos que muestren la distribución de los costes son prácticas que aportan transparencia y previenen conflictos. Además, resulta esencial informar a los propietarios comerciales sobre las consecuencias de no contribuir a los gastos comunes, ya que la comunidad puede reclamar judicialmente las cantidades impagadas con el respaldo de la ley.

La importancia de la comunicación y la prevención

Este tipo de situaciones puede generar tensiones entre vecinos y propietarios de locales si no se gestionan adecuadamente. Por eso, la labor del administrador de fincas debe centrarse no solo en la parte técnica o contable, sino también en la mediación y la comunicación. Explicar de forma clara las bases legales, los acuerdos adoptados en junta y los beneficios de una gestión conjunta ayuda a mantener la convivencia y a evitar malentendidos.

Además, los administradores deben fomentar la actualización de los estatutos comunitarios cuando estos no reflejen la realidad del edificio. Las reformas, la instalación de ascensores o la creación de nuevos servicios pueden alterar la relación de uso entre propietarios y justificar una redistribución o revisión de cuotas que garantice la equidad.

Conclusión

La interpretación reciente de la normativa sobre locales comerciales marca un punto de inflexión en la gestión de comunidades de propietarios. A partir de ahora, la transparencia, la actualización documental y la comunicación efectiva serán claves para mantener la armonía vecinal y cumplir con la ley.

En Alicante Fincas, acompañamos a cada comunidad en este proceso de adaptación, revisando sus estatutos, asegurando una contabilidad clara y ofreciendo asesoramiento jurídico especializado. Nuestro objetivo es que todos los propietarios, tanto residenciales como comerciales, participen en una gestión justa, equilibrada y transparente, garantizando el buen funcionamiento y la estabilidad económica de la comunidad.